
Los Brujos se forman en Laredo durante el verano de 1967 como resultado de la confluencia de músicos procedentes de diversas formaciones locales, en un momento de especial efervescencia en la escena musical de la zona oriental de Cantabria. Desde sus inicios, el grupo mostró una clara voluntad de diferenciarse de los esquemas habituales del momento.
Su primera etapa estuvo marcada por un formato más convencional, pero pronto comenzaron a explorar nuevas posibilidades sonoras. La incorporación de instrumentos poco habituales en los conjuntos de música moderna, como el órgano y posteriormente la trompeta, abrió nuevas vías expresivas que enriquecieron notablemente su propuesta.
Esta ampliación instrumental no estuvo exenta de dificultades. La integración de timbres de viento con la base eléctrica exigió un intenso trabajo de ensayo y ajuste, en un proceso que transformó progresivamente el sonido del grupo y lo alejó de los modelos más habituales de guitarras, bajo y batería.
El repertorio combinaba versiones de grupos instrumentales y artistas internacionales, como Los Pekenikes, Procol Harum, Adamo o Elvis Presley, junto a piezas que permitían destacar la riqueza tímbrica de la formación. Especial relevancia adquirieron las interpretaciones en las que intervenía la trompeta, aportando un carácter distintivo dentro del panorama local.
El grupo debutó en el Pub Dandy de Laredo, desarrollando posteriormente su actividad en distintos espacios de la localidad y su entorno. A lo largo de su breve trayectoria se produjeron cambios en la formación, incluyendo la sustitución del batería original por Jesús Villa, quien, pese a su juventud, se integró con rapidez en el conjunto.
La evolución del grupo quedó marcada por un acontecimiento trágico: el fallecimiento en accidente de su trompetista, Juan Manuel Beci Negrete, el 31 de diciembre de 1967. Este hecho condicionó decisivamente la continuidad del proyecto y dejó testimonio de una experiencia musical breve pero especialmente significativa.